La boda de Marta y Carlos en Mezalocha

La ermita de Mezalocha solo se abre una vez al año, en San Antonio. Pero esta misma ermita no veía casarse a una pareja desde hace más de 40 años, así que Marta y Carlos iban a hacer historia en el pueblo casándose allí. Y para ello tuvieron que poner la ermita en condiciones con ayuda de sus amigos y con el ánimo del pueblo entero, esta vez no iba a ser solo el pantano quién atrajera todas las miradas…

Cuándo acudí a casa de Marta para empezar a tomar las primeras fotografías fui consciente por primera vez del hito que suponía su boda, toda la gente salió de sus casas para verles cruzar en el descapotable al grito de guapa. La ermita no pudo albergar a todos los que allí acudieron, por lo que hubo que poner una tele para retransmitir fuera la boda, y por qué no, unas sombrillas para ver pasar a Marta y Carlos hacía el altar. A mi los pelos se me pusieron de punta.

Todo salió bien, me emocioné oír contar historias de pueblo al padre de Marta, los triunfos al guiñote, los productos de la huerta, todo me olía a infancia, a la infancia de mi pueblo.

Y entre todo esto y muchísimo calor, verdad, Carlos? pasamos el día. Quizá no haya sido mi mejor boda como fotógrafo pero seguro que de las parejas que con más cariño me han tratado. Así que con toda la emoción, aunque haya pasado ya San Antonio, os deseo lo mejor del mundo. ¡Viva San Antonio!