Boda en Tudela, Aire de Bardenas

Con tres semanas de antelación. Supongo que no es lo que ocurre habitualmente a un fotógrafo de boda en Tudela, pero así fue mi caso. Marta y Santi tuvieron la suerte de que tres semanas antes de su boda tuviera esa fecha libre, así que me decidí a contar su historia, con el consiguiente enfado de mi novia, ya que son pocos los fines de semana que disponemos para estar juntos, así que están muy cotizados…

Ella profesora, él, entre otras cosas, trompetista. Debo decir que cuándo conocí a Marta no me costó nada aceptar el encargo, conectamos enseguida, además los dos teníamos a San Sebastian como punto de conexión común, ahí me dio en el corazoncito. Además el hotel Aire de Bardenas tiene también un lugar especial en mi memoria, un lugar único.

Por supuesto, la postboda en San Sebastian era obligatoria, pero eso ya es otra historia, y será contada en otra ocasión.

En esta ocasión tengo que agradecer que Carlos Canales, un buen fotógrafo de boda, me ayudará a contar la historia de estos dos, Santi siempre fue más reacio a las fotos aunque creo que nos lo supimos ganar, no? Y Marta, qué decir de ella, siempre nos dejo vía libre para experimentar en su boda a través de nuestras fotografías.

Aquí dejo las fotos de su boda, primero en una impresionante iglesia en Magallón y después en el Aire.

Preboda en blanco y negro, en el Pirineo, Vanesa y Jesús

Preboda en blanco y negro en el Pirineo, la decisión estaba clara.En cuatro días Jesús y Vanesa se casan, El Pirineo, Biescas, es para ellos su punto de conexión, dónde intentan escaparse cada vez que pueden. Así que blanco y en botella, lo de blanco y negro vino después. De hecho, cuándo me preguntan siempre suelo decir que me considero fotógrafo en color, aunque de vez en cuándo me gusta como la fotografía me sorprende, y aquí estoy, con un reportaje íntegro en blanco y negro, creo que la experimentación es parte esencial del aire de un fotógrafo, es parte del alimento, sólo queda encontrarse con la gente adecuada que te deje experimentar, y esos fueron Jesús y Vanesa, que me parece que se la van a preparar buena en Botorrita

Las prebodas siempre me resultan más difíciles, creo que hay un trabajo importante de búsqueda de localizaciones, siempre que tengan un sentido para la pareja, y también hay una labor muy particular que es hacer que la pareja se sienta cómoda y se divierta, ya que al contrario que en las bodas, aquí no ocurre nada. Me considero un fotógrafo documental de boda, es decir, me gustan contar las historias que allí suceden, los nervios, las emociones, las vivencias, las personas comportándose como personas… Es decir, no soy un fotógrafo de posados, es por todo esto que a las prebodas siempre voy nervioso, por estar a la altura.

Dicho esto, fue una mañana perfecta, eso sí, al final dimos unos buenos paseos, ya que había localizado varios sitios por el Pirineo que ya conocía y quería asegurarme hacer fotos en todos, así que tocó andar un poco. Vanesa y Jesús se dejaron llevar por mi cabeza, por mi mundo interior, por todo aquello que construye mi cerebro cuándo me escondo detrás de la cámara. Esa es mi forma de relacionarme con el mundo, la fotografía como espejo, pero también la fotografía como ventana.

Boda en Zaragoza, Ana y Javier

Pocas veces, especialmente si eres fotógrafo de boda en Zaragoza, tienes la ocasión de disparar un vestido de Victorio y Lucchino, y más si ese vestido lo lleva un bellezón, de esos que impresionan, como Ana. Esta vez la boda se celebró en la iglesia de San Carlos, y en la finca de Santa Ana. Parece increíble que la fotografía de boda haya madurado tanto en pocos años, y que las parejas tengan la oportunidad de poder celebrar en sitios tan únicos como esta finca o alguna nueva e increíble como la de Soto de Bruil.

Me acuerdo cuándo vinieron Ana y Javier a mi oficina, ella había visto mi trabajo de la boda de una amiga, y él, bueno, él se dejaba guiar por ella. Ana es una persona que al principio impacta, por la belleza y la fuerte personalidad, sabría que sería muy exigente con mis fotografías, pero acepté el reto porque sin esos riesgos no se puede ser fotógrafo de boda. Disfruté al comprobar, el día de la boda, que Ana se despreocupó de mi y no estuvo atenta a la cámara y creo que el resultado se puede ver en la naturalidad de las fotos de este post. Creo que no aparece nadie mirando a cámara, así que conseguí pasar desapercibido, algo que intento siempre. Momentos, emociones, eso es lo que me gusta como fotógrafo.

Mil gracias por darme la oportunidad de documentar la historia de vuestro día. Mi único objetivo es que cuándo veáis vuestro álbum 20 años después las fotografías desprendan el olor de ese día, y de paso os acordéis de mi, y de paso sintáis un poco ese día otra vez, y de paso sed muy felices.

Boda en el Pirineo, Panticosa, Ana y Juanjo

Ana María Bara iba a celebrar su boda en el Balneario de Panticosa, en el Pirineo, hasta aquí todo normal si Ana no fuera la hermana de Patricia Bara, una gran fotógrafa de boda a la par que amiga. Hacerle las fotografías de boda a la hermana de una fotógrafa de boda siempre hay un puntito de presión, porque sabes que analizará también las imágenes, así que me remangué me armé de valor, está vez hasta con tres cámaras, y hasta allí que me fuí, siempre acompañado por mi segundo fotógrafo de confianza Toni Galán.

Ana y Juanjo, son una pareja entrañable, enamorados de la montaña y la naturaleza, Juanjo es un freak del Mountain Bike (yo lo fuí, pero de eso hace más de 20 años, y ya no queda ninguna huella…), por eso decidieron hacer su boda al aire libre, rodeados de montañas y de los que les quieren. El ambiente fue tremendo, además amenizado por el gran Luís Cebrian, un tipo único y un grande del humor, la música y las dos cosas a la vez.

Pero no fue hasta que empecé a escuchar el obturador en la habitación de Ana cuándo me di cuenta que estaba viviendo un momento muy íntimo y especial, por la habitación iba pasando gente abrazando con sus sonrisas a Ana, que estaba feliz, pero feliz feliz. Pero todavía no sabía que Ana y Juanjo nos tenían preparada una sorpresa también para nosotros, los fotógrafos, un regalo en forma de muñeco fotógrafo, con mi barba incluída. Nos lo entregaron con música, igual que si nos dieran el ramo, y eso me dejo KO, y eso es por lo que cada día intento ser el mejor fotógrafo del mundo, eso sí, sólo para mis clientes. Sed muy felices muchachos, la sonrisa ya sé que la lleváis de serie