Boda en Zaragoza, casa de las Hiedras, Cristina y Javi

Hay veces que ser fotógrafo de bodas es muy exigente, y más si la pareja que tienes delante también lo son. Con Cristina y Javier he tenido que exprimir mi creatividad al máximo, tanto en la boda como en la postboda que hicimos en Calella de Palafrugell. Me han hecho crecer como fotógrafo, y me han recordado que en esta profesión en la que jugamos con los recuerdos de un día único no puede haber medias tintas, hay que darlo todo y punto. La boda fue un auténtico carrusel de emociones, de la risa al llanto en menos de un minuto, si tuviera que describir ese día con una palabra sería emoción, y si tuviera que describir a la pareja en una sola palabra quizá sería emocionantes. Sed muy felices