Boda en Zaragoza, Ana y Javier

Pocas veces, especialmente si eres fotógrafo de boda en Zaragoza, tienes la ocasión de disparar un vestido de Victorio y Lucchino, y más si ese vestido lo lleva un bellezón, de esos que impresionan, como Ana. Esta vez la boda se celebró en la iglesia de San Carlos, y en la finca de Santa Ana. Parece increíble que la fotografía de boda haya madurado tanto en pocos años, y que las parejas tengan la oportunidad de poder celebrar en sitios tan únicos como esta finca o alguna nueva e increíble como la de Soto de Bruil.

Me acuerdo cuándo vinieron Ana y Javier a mi oficina, ella había visto mi trabajo de la boda de una amiga, y él, bueno, él se dejaba guiar por ella. Ana es una persona que al principio impacta, por la belleza y la fuerte personalidad, sabría que sería muy exigente con mis fotografías, pero acepté el reto porque sin esos riesgos no se puede ser fotógrafo de boda. Disfruté al comprobar, el día de la boda, que Ana se despreocupó de mi y no estuvo atenta a la cámara y creo que el resultado se puede ver en la naturalidad de las fotos de este post. Creo que no aparece nadie mirando a cámara, así que conseguí pasar desapercibido, algo que intento siempre. Momentos, emociones, eso es lo que me gusta como fotógrafo.

Mil gracias por darme la oportunidad de documentar la historia de vuestro día. Mi único objetivo es que cuándo veáis vuestro álbum 20 años después las fotografías desprendan el olor de ese día, y de paso os acordéis de mi, y de paso sintáis un poco ese día otra vez, y de paso sed muy felices.

Boda en el Pirineo, Panticosa, Ana y Juanjo

Ana María Bara iba a celebrar su boda en el Balneario de Panticosa, en el Pirineo, hasta aquí todo normal si Ana no fuera la hermana de Patricia Bara, una gran fotógrafa de boda a la par que amiga. Hacerle las fotografías de boda a la hermana de una fotógrafa de boda siempre hay un puntito de presión, porque sabes que analizará también las imágenes, así que me remangué me armé de valor, está vez hasta con tres cámaras, y hasta allí que me fuí, siempre acompañado por mi segundo fotógrafo de confianza Toni Galán.

Ana y Juanjo, son una pareja entrañable, enamorados de la montaña y la naturaleza, Juanjo es un freak del Mountain Bike (yo lo fuí, pero de eso hace más de 20 años, y ya no queda ninguna huella…), por eso decidieron hacer su boda al aire libre, rodeados de montañas y de los que les quieren. El ambiente fue tremendo, además amenizado por el gran Luís Cebrian, un tipo único y un grande del humor, la música y las dos cosas a la vez.

Pero no fue hasta que empecé a escuchar el obturador en la habitación de Ana cuándo me di cuenta que estaba viviendo un momento muy íntimo y especial, por la habitación iba pasando gente abrazando con sus sonrisas a Ana, que estaba feliz, pero feliz feliz. Pero todavía no sabía que Ana y Juanjo nos tenían preparada una sorpresa también para nosotros, los fotógrafos, un regalo en forma de muñeco fotógrafo, con mi barba incluída. Nos lo entregaron con música, igual que si nos dieran el ramo, y eso me dejo KO, y eso es por lo que cada día intento ser el mejor fotógrafo del mundo, eso sí, sólo para mis clientes. Sed muy felices muchachos, la sonrisa ya sé que la lleváis de serie