Boda en el Pirineo, historia de una ventana

Lloverá o no lloverá… en estas se debatía Laura, minutos antes de bajar de su habitación del hotel. Estábamos en Labuerda, muy cerquita de Aínsa, con la Peña Montañesa de fondo, un cielo increíble, tan increíble que finalmente llovió, eso sí, 5 minutos, lo suficiente para asustar, a todos menos a Laura, por esta y muchas más cosas una mujer muy valiente. A todo esto a Alberto le veíamos de reojo asomado a la terraza. Los dos fumaban, momentos de tensión, pero siempre con la sonrisa en sus caras. Son dos grandes, me dije. Al final salió el sol y acabaron el la piscina, ya ves, historias de boda. Ellos y sus familias, parte amigos míos de mi paso por la prensa local, nos trataron como si fuéramos invitados a la boda, y esas pequeñas cosas son las que no se olvidan. Gracias Laura y Alberto por todo. Esta vez no pienso ensuciar el texto con mil palabras de fotografía de boda y todo eso para cumplir con las normas SEO y todas esas sandeces. Ale.