Boda en el Pirineo, historia de una ventana

Lloverá o no lloverá… en estas se debatía Laura, minutos antes de bajar de su habitación del hotel. Estábamos en Labuerda, muy cerquita de Aínsa, con la Peña Montañesa de fondo, un cielo increíble, tan increíble que finalmente llovió, eso sí, 5 minutos, lo suficiente para asustar, a todos menos a Laura, por esta y muchas más cosas una mujer muy valiente. A todo esto a Alberto le veíamos de reojo asomado a la terraza. Los dos fumaban, momentos de tensión, pero siempre con la sonrisa en sus caras. Son dos grandes, me dije. Al final salió el sol y acabaron el la piscina, ya ves, historias de boda. Ellos y sus familias, parte amigos míos de mi paso por la prensa local, nos trataron como si fuéramos invitados a la boda, y esas pequeñas cosas son las que no se olvidan. Gracias Laura y Alberto por todo. Esta vez no pienso ensuciar el texto con mil palabras de fotografía de boda y todo eso para cumplir con las normas SEO y todas esas sandeces. Ale.

Preboda en el norte, Amparo y Alejandro

Para un fotógrafo de bodas que ha nacido en San Sebastian, proponerle hacer un reportaje de preboda allí es algo sensacional. Si a eso se le suma la predisposición absoluta de la pareja, en este caso de un trio, Apollo, el chihuahua fue parte fundamental en el reportaje, y también parte importante de la familia. Me impresionó como disfrutaron de verle correr por las arenas de Zumaia. Pronto será la boda, y la motivación está por las nubes. Además, comimos en la parte vieja, ¿qué más se puede pedir?

Preboda en blanco y negro, en el Pirineo, Vanesa y Jesús

Preboda en blanco y negro en el Pirineo, la decisión estaba clara.En cuatro días Jesús y Vanesa se casan, El Pirineo, Biescas, es para ellos su punto de conexión, dónde intentan escaparse cada vez que pueden. Así que blanco y en botella, lo de blanco y negro vino después. De hecho, cuándo me preguntan siempre suelo decir que me considero fotógrafo en color, aunque de vez en cuándo me gusta como la fotografía me sorprende, y aquí estoy, con un reportaje íntegro en blanco y negro, creo que la experimentación es parte esencial del aire de un fotógrafo, es parte del alimento, sólo queda encontrarse con la gente adecuada que te deje experimentar, y esos fueron Jesús y Vanesa, que me parece que se la van a preparar buena en Botorrita

Las prebodas siempre me resultan más difíciles, creo que hay un trabajo importante de búsqueda de localizaciones, siempre que tengan un sentido para la pareja, y también hay una labor muy particular que es hacer que la pareja se sienta cómoda y se divierta, ya que al contrario que en las bodas, aquí no ocurre nada. Me considero un fotógrafo documental de boda, es decir, me gustan contar las historias que allí suceden, los nervios, las emociones, las vivencias, las personas comportándose como personas… Es decir, no soy un fotógrafo de posados, es por todo esto que a las prebodas siempre voy nervioso, por estar a la altura.

Dicho esto, fue una mañana perfecta, eso sí, al final dimos unos buenos paseos, ya que había localizado varios sitios por el Pirineo que ya conocía y quería asegurarme hacer fotos en todos, así que tocó andar un poco. Vanesa y Jesús se dejaron llevar por mi cabeza, por mi mundo interior, por todo aquello que construye mi cerebro cuándo me escondo detrás de la cámara. Esa es mi forma de relacionarme con el mundo, la fotografía como espejo, pero también la fotografía como ventana.

Boda en el Pirineo, Panticosa, Ana y Juanjo

Ana María Bara iba a celebrar su boda en el Balneario de Panticosa, en el Pirineo, hasta aquí todo normal si Ana no fuera la hermana de Patricia Bara, una gran fotógrafa de boda a la par que amiga. Hacerle las fotografías de boda a la hermana de una fotógrafa de boda siempre hay un puntito de presión, porque sabes que analizará también las imágenes, así que me remangué me armé de valor, está vez hasta con tres cámaras, y hasta allí que me fuí, siempre acompañado por mi segundo fotógrafo de confianza Toni Galán.

Ana y Juanjo, son una pareja entrañable, enamorados de la montaña y la naturaleza, Juanjo es un freak del Mountain Bike (yo lo fuí, pero de eso hace más de 20 años, y ya no queda ninguna huella…), por eso decidieron hacer su boda al aire libre, rodeados de montañas y de los que les quieren. El ambiente fue tremendo, además amenizado por el gran Luís Cebrian, un tipo único y un grande del humor, la música y las dos cosas a la vez.

Pero no fue hasta que empecé a escuchar el obturador en la habitación de Ana cuándo me di cuenta que estaba viviendo un momento muy íntimo y especial, por la habitación iba pasando gente abrazando con sus sonrisas a Ana, que estaba feliz, pero feliz feliz. Pero todavía no sabía que Ana y Juanjo nos tenían preparada una sorpresa también para nosotros, los fotógrafos, un regalo en forma de muñeco fotógrafo, con mi barba incluída. Nos lo entregaron con música, igual que si nos dieran el ramo, y eso me dejo KO, y eso es por lo que cada día intento ser el mejor fotógrafo del mundo, eso sí, sólo para mis clientes. Sed muy felices muchachos, la sonrisa ya sé que la lleváis de serie

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